Yamile Socolovsky en la CSA: “Es fundamental reivindicar la presencia sindical en el movimiento feminista popular”

Es una alegría y un orgullo poder hacer uso de la palabra y participar de este congreso tan importante para la clase trabajadora organizada de nuestra región. Es un orgullo también participar en un congreso que tiene más de un 50% de delegadas compañeras. Quiero decir que celebramos eso y que la tarea no está concluida.

Quiero referirme a dos temas incorporados en el documento que se presentó al debate. En primer lugar la cuestión de género. Para nosotras es fundamental reivindicar la presencia de las compañeras, la presencia sindical en el movimiento feminista popular que se desarrolla desde hace varios años con muchísima fuerza, especialmente en América Latina. En particular en Argentina, quiero destacar cómo la participación sindical en ese movimiento feminista popular nos ha dado protagonismo en un momento fundamental de la lucha de la resistencia del pueblo argentino y nos ha permitido avanzar en contextos muy dificultosos y lograr avances para las compañeras, para el conjunto de las trabajadoras, trabajadores, de nuestro pueblo.

Quiero señalar como dos de esas conquistas históricas haber logrado poner fin al gobierno neoliberal de Mauricio Macri en la Argentina y ser protagonistas en la vanguardia en la construcción de la articulación y la unidad sindical y haber estado presentes en la movilización de nuestro pueblo. Que como resultado de ese proceso no solamente llegó a la Argentina un gobierno popular, sino además que ese gobierno haya tomado las reivindicaciones de este movimiento y haya constituido por primera vez en la Argentina un Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, que tiene su expresión también en la provincia de Buenos Aires y está encabezado por nuestra compañera Estela Díaz que nos está acompañando aquí. Es un orgullo para nosotras tener una compañera sindicalista encabezando el primer ministerio de Mujeres, Género y Diversidad en la provincia de Buenos Aires.

También señalar como una de las conquistas, en un momento crítico como viene siendo el de la pandemia instalada sobre la crisis precedente para nosotros y nosotras, haber logrado al final del año pasado la sanción de la legalización del aborto en la Argentina, una lucha histórica del movimiento feminista donde las sindicalistas tuvimos una presencia permanente.

Esa presencia en el movimiento feminista popular también interpela a las organizaciones sindicales y para nosotras es muy importante seguir avanzando no en la mera instalación de la agenda de género en la agenda sindical, sino preferiría decir que nuestras organizaciones sindicales aborden en toda su profundidad el desafío de la lucha feminista popular y de clase y el compromiso de nuestras organizaciones en esa lucha como lo venimos haciendo, pero insisto en que debemos seguir trabajando para construir esa perspectiva.

Necesitamos, para poder avanzar en esa lucha, seguir construyendo organizaciones más igualitarias, por lo tanto más representativas de la clase trabajadora y su diversidad, para que siendo más representativas también sean más capaces de dar la lucha por la igualdad y la justicia social en el conjunto de nuestra sociedad. Necesitamos que se comprenda que las demandas del feminismo sindical no son secundarias a nuestras organizaciones. Hay que comprender que el avance de las trabajadoras es el avance de toda la clase, como lo demuestra claramente el logro del Convenio 190 que se ha convertido en una nueva bandera y en un nuevo instrumento para avanzar en la lucha del conjunto de la clase trabajadora por generar un mundo de trabajo sin exclusiones, sin desigualdades y sin violencias, y comprender que nuestras demandas implican un cuestionamiento radical de la organización actual de la sociedad, la producción y el mundo del trabajo. Por lo tanto, no solo deben desarrollarse en el plano reivindicativo sino también proyectarse políticamente, como han dicho mis compañeros anteriormente y avanzar en la politización de las organizaciones sindicales para involucrarnos y tener absoluto compromiso en la disputa por la construcción de Estados democráticos, populares, en la defensa de la democracia y soberanía de nuestros países.

El segundo tema es la importancia que en el documento tenga tanta relevancia la formación sindical, la formación sociopolítica y que esté concebida como un proceso integral necesario para fortalecer a nuestras organizaciones y generar capacidad de las y los trabajadores de intervenir en el debate y la disputa por la reconfiguración del mundo del trabajo. Una participación que requiere también valorar, reconocer y recuperar el propio conocimiento que las trabajadoras y trabajadores producimos en nuestros lugares de trabajo, en nuestras organizaciones, identificando problemas pero también desarrollando estrategias para abordarlos.
Es necesario recuperar ese conocimiento, recuperar esa capacidad y ponerla en juego en las estrategias de intervención sindical en todos los niveles de nuestra actuación.