Se realizó el Taller “Políticas de Cuidados”

Más de setenta compañeras y compañeros de distintos sindicatos de la CTA de les Trabajadores de todo el país se reunieron el 8 de noviembre, de manera virtual, en el marco del Taller “Políticas de Cuidados”, organizado desde la Secretaría de Género y la Secretaría de Formación de la Central, con el objetivo de insistir en la importancia de entender el “cuidado” como un eje central a tener en cuenta durante el desarrollo de estrategias sindicales, entendiendo que recibir cuidados es un derecho, y la tarea de quienes cuidan es trabajo, que principalmente realizan las mujeres.

La Secretaria de Formación e Investigación de la Central e integrante de CONADU, Yamile Socolovsky, dio inicio a la actividad que propuso como dinámica el intercambio en comisiones y la sistematización de las ideas y reflexiones. Luego todo el plantel se reencontró en Plenaria para compartir lo conversado.

Como introducción, Socolovsky se encargó de visibilizar la cantidad de variables que complejizan el abordaje de la temática: “Necesitamos pensar en primer lugar qué pasa con el trabajo de cuidados no remunerado. Cómo esa desigual distribución de la responsabilidad de los cuidados determina que muchas mujeres no ingresen nunca al mundo del empleo formal o ingresen parcialmente o en condiciones de mucha inestabilidad, precariedad e inseguridad. También, pensar en la situación de las mujeres que sí tienen empleo formal pero deben resolver su permanencia en el mercado laboral atendiendo a la par las tareas de cuidados. Como sindicatos entra en este plano la discusión sobre los regímenes de licencias, los permisos o franquicias para cuidar. Pero sin apuntar únicamente a las licencias por nacimientos o adopción de hijes, sino con registros de licencias desde una perspectiva de corresponsabilidad y con criterios que abarquen la diversidad de las conformaciones familiares, e atendiendo también a la necesidad del cuidado de personas mayores o de personas con discapacidad, por ejemplo. Además, hace falta incorporar un criterio de autocuidados. Es decir, contar con disponibilidad de tiempos y de recursos no solo para cuidar a otras personas sino también para que les trabajadores se cuiden y accedan a servicios de salud, a turnos médicos, y a condiciones laborales cuidadas. Asimismo es necesario que podamos destacar cómo las actividades laborales vinculadas al cuidado están altísimamente feminizadas: personal de salud, cuidado de personas mayores, con discapacidad y el trabajo de casas particulares. Actividades laborales, que tienen importantes niveles de precarización y desprofesionalización, y que requieren políticas específicas”.

Socolovsky puso el foco a su vez en el doble desafío de democratización y transformación: “Nuestros sindicatos son nuestra herramienta de transformación de la realidad, pero tienen que ser al mismo tiempo transformados para constituirse en herramientas más capaces de construir una sociedad más justa, igualitaria e inclusiva”.

A su turno, Belén Rodríguez, Secretaria General de la CTA-T Chaco, recordó la relevancia que tomaron los cuidados en épocas de pandemia y cómo históricamente el sistema productivo se cimentó en un sistema global desigual de cuidados. En ese marco, Rodríguez leyó una reflexión de Eva Perón del libro “La Razón de mi vida”, de hace 70 años.

“En las puertas del hogar termina la nación entera y comienzan las otras leyes y otros derechos. La ley y el derecho del hombre que muchas veces solo es un amo y a veces también dictador. Y allí nadie puede intervenir. La madre de familia está al margen de todas las previsiones. Es el único trabajador del mundo que no conoce salarios ni garantías de respeto, ni límites de jornada ni domingo ni vacaciones ni descanso alguno ni indemnizaciones por despido ni huelgas de ninguna clase. Lo hemos aprendido desde chicas. Perteneces a la esfera del amor y lo malo es que el amor muchas veces desaparece pronto en el hogar y entonces todo pasa a ser trabajo forzado, obligaciones sin ningún derecho, servicio gratuito a cambio de dolor y sacrificio. Un sueldo que pague a las madres de toda la nación y que provenga de los ingresos de todos los que trabajan en el país, incluidas las mujeres. Nadie dirá que no es justo que paguemos un trabajo que aunque no se vea requiere cada día el esfuerzo de millones y millones de mujeres cuyo tiempo, cuya vida se gasta en esa monótona pero pesada tarea de limpiar la casa, cuidar la ropa, servir la mesa, criar los hijos, etc. Aquella asignación podría ser inicialmente la mitad del salario media nacional y así la mujer ama de casa, señora del hogar, tendría un ingreso propio ajeno a la voluntad del hombre”.

Finalmente, y antes de pasar a las comisiones grupales, Karina Nicoletta, Secretaria de Género de AGTSyP (Asociación Gremial de Trabajadorxs del Subte y Premetro), festejó la oportunidad de dar espacio al abordaje integral del mundo del trabajo. “Sin dudas lo que tiene que ver con la agenda de cuidados hace fundamentalmente a uno de los núcleos principales de la desigualdad. Por eso armamos un esquema de trabajo que implique poner en común en los talleres cómo podemos pensar desde el mundo sindical estrategias y políticas gremiales concretas para transformar esta realidad. Para continuar democratizando la vida cotidiana de las mujeres, de los hombres, de las diversidades y de nuestras organizaciones”.

Las comisiones de discusión, coordinadas por compañeras responsables de género en sus sindicatos y en las provincias, discutieron sobre las situaciones que constituyen factores que inciden en la desigualdad por razones de género en sus sindicatos y espacios laborales, así como las herramientas construidas desde las organizaciones y en términos de políticas públicas que ya se conquistaron. Se establecieron también líneas de acción para seguir abordando la problemática.

Las conclusiones fueron sistematizadas con el fin de seguir elaborando propuestas y estrategias de acción, y replicar los espacios del debate para fortalecer nuestra organización desde una perspectiva de igualdad.