Las redes sociales, pandemia cultural de nuestro tiempo

Viralizar: Práctica digital de propagar una información o idea de modo de impregnar el organismo de la red con nuestro virus.

Un solo caso confirmado alcanzó y sobró. Como la chispa que aguardaba minúsculamente su posibilidad 1 en 99 para encender la mecha. Así ocurrió. El desquicio social, la negación del otro y nuestro principio de supervivencia llevado al paroxismo ganó en Concordia.

Cuando el Ministerio de Salud y el Gobierno de Entre Ríos informaron que se había confirmado un caso positivo de COVID 19 en la ciudad de Concordia todo pareció derrumbarse. Los enfermeros dejaron de ser tan buenos, los médicos pasaron a ser sospechosos, la policía en el único paso de ingreso a la ciudad fue coimeada, alguien del hospital permitió –coima mediante porque de otro modo no pudo ocurrir- que el infectado se escape y el Intendente de la ciudad seguramente algo está tapando y la irresponsable que viralizó una foto exponiendo la identidad de un paciente como si el escrache infundado fuera un acto heroico había sido obligada a borrar la foto de la red sin duda bajo amenaza de despido. No porque advirtiera que estaba violando principios sanitarios y de preservación de la intimidad de un paciente, sino porque era víctima de una “amenaza oscura del poder”.

Sin embargo, esta es la suma de distorsiones, mentiras, montajes y calumnias que se propalaron de forma dañina en las redes por parte de usuarios de esa inverosímil máquina de publicar instantáneas que tiene mucho de red y muy poco de social, y que articula con una compleja trama de subjetividades construidas culturalmente desde un sustrato común: la antipolítica. Antipolítica y anti Estado en formatos descontextualizados responden a la misma matriz. Individualista, poco argumentada, emocional y siempre tendiente a la irracionalidad. En pocos minutos, grupos de wasapp, Facebook y twitter, de toda índole y procedencia social estaban intoxicados de medias verdades mediante audios, memes y fotos cuyos datos constituían recortes.

Rápidamente pasamos de ser una ciudad ejemplar que estaba haciendo bien las cosas a un lugar peligroso, digno de miedo, rodeados de gente sospechosa y con infectados desparramando la peste negra por doquier. De ahí al deseo de linchamiento, un solo pasito.

Pero vamos a detenernos un instante. La versión catastrófica nos indica que una persona asintomática con Coronavirus ingresó de forma oculta a la ciudad ejerciendo privilegios de clase, que las autoridades se lo permitieron, que luego se escapó del hospital, que anduvo paseando por la ciudad diseminando irresponsablemente el virus y que ahora estamos todos en condiciones de enfermarnos.

¿Qué fue lo que realmente ocurrió, a la luz de las informaciones, las declaraciones públicas y los informes oficiales que no han podido ser contrastadas con otros elementos fácticos que lo desmientan? Esto siguiendo la lógica argumental y del análisis del discurso en donde toda afirmación debe tener respaldo científico, periodístico o al menos social u oralmente. Esto es, alguien que afirma fundadamente en contrario a lo que se informa, afirma o dice. Un alguien que debe tener un nombre, ser una persona en concreto y que pueda responder por lo que afirma, informa o dice.

Hechos y fake news

Hecho 1: Noche de preocupación y activación del protocolo.

“La noche de este viernes se vio repleta de publicaciones en redes sociales sobre la llegada de un joven desde los Estados Unidos, quien fue recogido por un familiar en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza. Ante esto, se aplicó el protocolo correspondiente, donde se los interceptó en el ingreso a la ciudad por la ruta 015, único acceso habilitado y se los escoltó hasta el Hospital Delicia Concepción Masvernat”.

Fuente: www.cndigital.com.ar

El paciente fue retirado de Ezeiza autorizado por autoridades sanitarias y policiales. No existe prueba ni testimonio alguno de que haya estado circulando por estaciones de servicio. Inclusive la palabra “interceptado” por el medio citado es exagerada.
Versión en la redes: El hijo de un empresario ingresó de incógnito a Concordia, de regreso a EEUU sin cumplir con la cuarentena.

FALSO

Hecho 2: Luego del hecho sobre la ruta 015 ya descripto, el paciente fue conducido hasta el Hospital Masvernat para ser sometido a estudios y un nuevo diagnóstico médico.

El Dr. Miguel Ragone, Director Médico del hospital Delicia Concepción Masvernat, participó de la conferencia de prensa en el municipio de Concordia y se refirió al estado del paciente que dio positivo de COVID-19.
El profesional de la salud fue quien ratificó que la persona diagnosticada estaba internada en el mencionado nosocomio y “se encuentra en buen estado general” y que “solamente se le detectó hipertermia”, definido como un aumento de la temperatura del cuerpo por encima de lo normal.

Fuente: www.diarioriouruguay.com.ar

Versiones en las redes: Le permitieron que se vaya a su casa y nadie lo controla/ Se escapó del hospital.

FALSO

Hecho 3: Se aplicó el protocolo correspondiente ante estos casos, desde que llegó al país hasta ser recluido en su casa.

Informó el intendente de Concordia, Alfredo Francolini:
“Un familiar de ellos avisó que una de las personas venía del exterior y por eso los estábamos esperando en el acceso 015, para asegurarnos de que ingrese a la ciudad con las medidas preventivas necesarias, resguardarlo de camino al Masvernat y que continúe con la cuarentena obligatoria en su domicilio, o con asistencia médica si así lo requería. Incluso pusimos un policía en la puerta de su casa para nuestra propia certeza de que él y su acompañante cumplan correctamente. Esto es lo que se hizo siempre y así vamos a seguir porque para eso se tomaron las medidas preventivas”, sugirió.

"El protocolo de prevención y seguridad se activa cuando alguien ingresa a Concordia desde otro país y se agudiza si presenta síntomas. Pero hay cientos de concordienses que regresaron de un viaje al exterior y a todos se les hace un seguimiento continuo, de hecho, muchos de ellos están por cumplir los 15 días de cuarentena obligatoria y seguirán en aislamiento como todo el mundo. El decreto de Nación permite que se puede hacer la cuarentena en el lugar de residencia, y tanto en Ezeiza como en el viaje de vuelta hacia la ciudad, se le hacen todos los controles de fiebre y papelerío requeridos. En este caso el protocolo se agudizó porque Estados Unidos está entre los principales países con riesgo de contagio”, explicó Fancolini.

Fuente: www.diariojunio.com.ar

Versión en redes: No lo tendrían que haber traído a Concordia/ Se tenía que quedar en Ezeiza/ No cumplieron los protocolos/ Anda paseando desparramando el virus.
Todas versiones FALSAS que no se verifican en la realidad ni en demostraciones fácticas, científicas, periodísticas, argumentales, orales o cualquier otra que pueda acreditarse en contrario a lo informado por las autoridades.

Muchas corrientes de pensamiento, incluso algunas que abrevan en una mirada de lo contrahegemónico en el campo de la comunicación consideraron a las redes sociales como un camino de democratización de la comunicación, de poder llegar a donde no se puede llegar desde los medios hegemónicos y los grandes conglomerados que dominan a las noticias como mercancías producidas por la venta de fuerza de trabajo material y cultural por parte del nuevo proletariado existente tanto de procedencia subalterna como desde las capas medias intelectuales. Sin embargo, y sin perjuicio de los grandes esfuerzos por desarrollar desde allí una comunicación alternativa y contrahegemónica, y sin ingresar en la pregunta de si puede pensarse la democratización de la comunicación sin la socialización de los medios de producción en su conjunto, me refiero aquí a qué tipo de práctica social, cultural e ideológica habilita el uso de las redes sociales cuando procede de quienes son víctimas de la inmediatez, la reproducción acrítica de mensajes y en los marcos de una cultura individualista, sin contenido de clase y de tipo meramente emocional, donde el tiempo y el espacio para el raciocinio es desbordado por la lógica rápida, efectiva, en el acto, de la red.

De las fuentes informativas expuestas, y de nuestra práctica concreta con las redes, surgen las siguientes recomendaciones, verdaderos antivirales para resistir esta pandemia social y cognitiva de las redes sociales:

1)- Leer la noticia, no solo el titular: En ocasiones comprobamos como el cuerpo de la noticia desmiente un título falso o distorsionado.

2)- Investigar y confrontar las fuentes: Verificar si la fuente es real, y en caso de serlo si se trata de un medio legitimado como fuente confiable. Una práctica cotidiana de medios hará más rápido este paso. Confrontarla con el tratamiento que se le da en otros medios al mismo tema o hecho.

3)- Googlear el titular: Buscar en google ese titular nos permitirá verificar si tiene presencia en varios medios o solo pertenece a un solo medio, siendo más de una línea de opinión que de una realidad concreta.

4)- Verificar fechas: Muchas veces se vuelven a poner en las redes informaciones de años anteriores, lo que hace que ese envío sea descontextualizado y por lo tanto fuera de la realidad.

5)- Los audio de voz y los wasapp anónimos no son fuente de información. Son formas de operar sobre nuestra subjetividad.
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El caso más conocido es el de una supuesta epidemióloga del Instituto Malbrán que no era tal y donde sutilmente nos invitaba a salir corriendo a abastecernos de insumos que –sin decirlo- se iban a agotar producto de la extensión de la cuarentena. La falsedad oculta detrás de “una profesional”, cuya legitimidad construida pesa en nuestra consideración se hizo inusitadamente masivo y produjo un extraordinario engaño.

No deberíamos olvidar, como las redes también se han transformado en cloacas en donde la difamación, la mentira, la distorsión y la práctica fascista de los escraches desde el anonimato permeabilizan aquello de tirar la piedra y esconder la mano. Los ejemplos abundan.

Conclusiones

No será casual que mientras todo lo descripto ocurría, se producía un inverosímil “cacerolazo” contra un Presidente por llamar “miserable” a un empresario multimillonario que se esconde en una pandemia para despedir 1.500 obreros de la construcción y “ordenar” de esa manera a una oposición –por ahora residual- que no tiene otra cosa para mostrar que su odio de clase. Al unísono, Concordia era campo de experimentación de las redes sociales para desplegar el desquicio social sin distinción social. Transversalmente fuimos a cazar al enfermo antes que a curarlo. Lucha de clases y lucha de ideas.

Todos estamos expuestas en esta era donde la inmediatez, los estados de wasapp y las publicaciones de imágenes en Instagram moldean nuestro sujeto comunicativo en producción de mensajes. No se trata por cierto de negarla, pero si asumir el desafío de invertir sus sentidos desde adentro, a la par que damos una verdadera batalla cultural de ideas, solidaria, colectiva, sabiendo que no se puede actuar sin pensar, no se puede pensar sin reflexión, y no se puede reflexionar sin crítica.

Los anticuerpos sociales y culturales para frenar esta pandemia, están pendientes de generación. Exigen articular el barrio, con la escuela, los comedores, la fábrica, y cada ámbito en donde se produce el conocimiento de la realidad y cómo la comunicamos, bajo qué ideas, defendiendo cuáles intereses. Sabiendo que el cuidado colectivo y el estado como garante de la salud, la economía y la vida de los seres humanos recupera el centro de la discusión global y de nuestra cotidiana vida en cuarentena. La militancia social, sindical y política tiene una gran tarea por delante.

(*) Periodista y docente- Secretario de Prensa y Comunicación de la CTA Entre Ríos
Jueves 2 de abril de 2020