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, por India Rodriguez

Por India Rodríguez

La pasión según Federico

La pasión según Federico

El actor y su compromiso

-Se le recrimina a Filmus, en las últimas elecciones de la Ciudad, no haber tenido una actitud estridentemente ganadora. Tienta pensar que vamos hacia una suerte de “tinellización” de los candidatos...

 Mucho no me asombra debo decir. Porque en la Argentina de los últimos veinte años ha habido muestras bastante significativas de pérdida de visión de lo político. La gente que votó ocho veces a Bussi en Tucumán o votaron dos veces a Menem, a sabiendas de que ese camino iba adonde fue.

Hay una actitud de los grandes medios y algunos periodistas estrellas que se han rasgado las vestiduras, por razones obvias, con el artículo de Fito Páez. Huelga decir, que esa gente se calló la boca y se alegraron de las barbaridades que dijo Vargas Llosa del país. No considero a la masa que vota como una cosa amorfa e indiferenciada. La considero compuesta por individuos que votan y respeto esa actitud. Pero también los hago responsables de su actitud frente al voto.

Quiero decir: la gente que se angustia y retuerce las tripas frente Batista porque no logra una performance importante frente a la selección. Es la misma gente que, siendo Batista un hombre de fútbol, sabedor, raíz y riñón del fútbol, es la misma gente que lo quiere crucificar. Son los mismos que les parece auspicioso y divertido que casi gobierne Santa Fe un tipo que se burla de la política. Pero a un tipo que sabe, aunque se equivoque, lo quieren linchar. Y un tipo que va y dice "yo de política, no sé nada", les parece divertido.

Frente a esto no puedo ser demagogo. Si lo veo en términos de justipreciación de una actitud ideológica, honestamente, me cago en la mayoría. En el sentido de lo indiferenciado como masa. Agustín Rossi es uno de los mejores cuadros políticos de este gobierno. Santa Fe se lo pierde. Diferencio el respeto por el individuo que emite su voto pero no me hago cargo. Los hago responsables de cuando masivamente votan una función cuasi payasesca de lo político.

Tengo demasiadas décadas encima como para hacerme el modesto o desinteresado en estas cosas y cuando hablábamos de Fito Páez, a lo mejor no es políticamente conducente lo que dice. Pero la decepción, el dolor y la bronca también son categorías políticas . Por qué tengo que escuchar a un periodista deportivo que es un panqueque infernal, decir una huevada hoy y desmentirla mañana y tengo que bajarle la caña con un puñal en la espalda a Fito, que es un tipo inteligente, culto y sensible. No quiero hacer esa diferencia. Así como un marmota que tiene la posibilidad de tener un programa en televisión durante cuatro horas, diciendo chimentos sobre culos y tetas. También tengo que respetar a un tipo que es músico y creador. ¿Por qué digo esto? Por el hartazgo respecto de lo que han dado en llamar la farandulización de la política. No es de ahora, se puede repetir.

Lo conté varias veces, es algo que me pasó y que nunca pensé que me pasaría. Hace muchos años, como treinta, había un congreso sindicalista y quería estar ahí. Conseguí por medio de un amigo periodista que me acreditaran. Cuando llegué ahí, a la media hora me rajaron. Pero al final, en el último día conseguí entrar. La estrella de ese congreso panamericano era Lula, el secretario general del Partido Trabalhista. Había un periodista muy incisivo, creo que belga o francés, que insistía en preguntarle a Lula cuál sería el camino para terminar con el atraso sempiterno de América Latina y Lula dijo: "Eso va a terminar el día que los pueblos dejen de votar a sus verdugos". Se suele caer en una demagogia, pura y limpia que dice "el pueblo esto o aquello..." Y el pueblo, como todo mortal, nada más que masivo, se equivoca también. Pienso que se equivocaron en Santa Fe.

-¿Y en capital?

Lo mismo, quiero decir con esto, qué se vota. He hecho recorridas en Capital, por los barrios, hospitales, escuelas. No se puede creer que el hospital porteño argentino sea eso. No se puede creer la cantidad de escuelas en situación ruinosa que hay. Entonces, me dirán que hay mucha gente, clase media que manda a sus chicos a la escuela privada y que la mayoría tienen medicina privada. Perfecto. Si a uno le va bien en la procesión, funciona en base a esa experiencia, cotidiana.

Pero, reflexión paralela. Cuando uno va entrando en una edad vulnerable en la prepaga la letra chica comienza a ser más chica y terminan sólo dejándote el derecho a ingresar a sus oficinas. Después tenés que pagarlo todo. Entonces, ahí vas a parar al hospital público donde sí te atienden sin pagar un centavo, porque lo paga el Estado.

En el mundo moderno nos guste admitirlo o no, en términos políticos, sin presencia del Estado no hay comunidad. Es imprescindible que el Estado esté presente en la organización de una nación. Lo dicen Paul Krugman, Joseph Stiglitz. Porque es el único presente regulador, cuyo interés es lo colectivo, no lo personal. Entonces, en un país donde la derecha, al igual que todas las derechas del mundo, está unida en términos ideológicos a los genocidas, a la muerte, a lo no creativo, a la no vida. La presencia del Estado es una cosa que jode, lastima. Por lo tanto farandulizar, superficializar , diluir, oscurecer, confundir y alejar a la gente de la política es una forma segura de meter el perro. Es el tema de fondo y en ese sentido, se pierde y se pierde. Hay que aguantársela, pero el tiempo va a colocar las cosas en su lugar.

Así como el “corralito” fue el final de la espantosa mentira del uno a uno. Esto va a ser igual. Hay que hablar con médicos, maestros, con gente del mundo académico, aunque a pesar de lo que digo voten igual, en contra. Lo que no me parece bien, es el llanto posterior. Porque la misma gente que con cacerolazos decía que se vayan todos, es el mismo elemento diferencial, residual que determina que no haya política .

-Habló de lo no creativo de la derecha. ¿Resulta factible interesar a las nuevas generaciones de actores por la cuestión política social?

 Creo que en el mundo de la cultura, en general, con las singularidades que determinan distintos andariveles, en el escritor, el poeta, el actor, hay una tendencia bastante firme de respetar lo singular, lo específico de lo oficio. Si usted es actor actúe, sino no lo haga. En mi época, cuando comenzaba, un muchacho pintón veía si podía enganchar algo en televisión. Hoy en día, aún los jóvenes pintones se preocupan por estudiar, saben que en el trabajo el nivel competitivo tiene que ver con la percepción de la gente que es más aguda como espectador. Hay una lógica evolución, los ipods, la comunicación satelital, la televisión, hace que estemos todos muy conectados y no es difícil saber qué usa una chica de Europa y una chica de Salta. Cualquier chico que pinta sabe cuál es la última tendencia en París.

En ese sentido creo que el mundo de la cultura tiene capacidades de reflexión y pensamiento bastante más profundo y agudo que una simple charla genérica sobre el arte. La gente hoy sabe lo que cuesta ser independiente, poner una escena , ser ninguneado, que no te den espacio, no te llamen. Eso se sabe es así y forma parte del hecho político concreto. Te singularizan por cómo piensas, no por lo que haces. En el mundo del arte en general, hay una tendencia, bastante saludable y franca, a mirar el mundo con un discurso más generoso que el de la derecha.

En última instancia en lo creativo inmediato, de lo que se proponen hacer, hay siempre un puntapié inicial que está basado en el pensamiento desinteresado. Puede ser egocéntrico, presuntuosamente yoísta, pero antes de pensar en la guita que van a ganar, quieren estar bien. Picasso quería pintar bien, Messi quiere jugar bien. En lo específico, el creativo siempre es honesto, independientemente de su voluntad. A los otros no les importa, porque su única preocupación es mantener el status quo y más allá de la máxima ganancia que es su ley fundamental. Lo que importa es establecer una tierra donde impere solamente una ley: compro a cinco, vendo a diez, no pago impuestos y pago poco salario. Las viejas recetas universales del Fondo Monetario. Es lo que planteó en su discurso, este sinvergüenza de Biolcatti. ¿Quién es Biolcatti? Es alguien que habla de historia sin saber de qué se trata y si lo sabe y miente, es un cínico. Lo que el importa es plantear una ideología que tenga que ver con el sometimiento.

Es el mismo tipo, que seguramente cuando tenía dieciseis años, debe haber aplaudido el bombardeo en Plaza de Mayo, porque viven permanentemente del lado de la muerte. La muerte como sustrato fundamental de su ideología está presente en cada acto: el ninguneo, la xenofobia, el racismo. La fraseología que se usó cuando yo era adolescente. Me acuerdo de cabeza negra, pelo quieto, rulo de estatua. Después vino negro de mierda, bolita, paragua. Son modos únicamente para ser explotados, no sé cómo todavía le dan identidad de persona. Esa es la derecha, lo sé. No lo leí, ni lo estudié o investigué. Lo viví.

Con la caída de Frondizi, fue la primera vez que tuve conciencia de un hecho político. Era un adolescente, todo lo viví. Te puedo contar los ministros de economía argentinos en todos los gobiernos que se han repetido permanentemente, con quien fuere, radicales, peronistas, militares... estuvieron con Frondizi, luego con los militares, después con Illia y así...No importa, el sistema es ése. Está planteado de tal manera que la presencia del individuo, como actor social a tener en cuenta ,les importa un carajo. Por eso es importante para ellos, todos los días, segundo a segundo, como hacen los canales de televisión y los periódicos, demoler la pertenencia del hombre a lo político. Demolerlo. Dedicate a la joda, nosotros vamos a hacer la política.

El otro día me llamó la atención, por repetido, no porque sea una novedad. Mirá que curioso, pensaba, envejezco, pero las frase no envejecen. Una reunión con la gente de la Rural, la UIA, la asociación de bancos y otros. Se hablaba de un aumento que pidió la CGT del 14% y dijo un empresario "es un escándalo, una barbaridad. Una exageración brutal". Otro empresario, que debe ser igualmente ambicioso, pero que no come vidrio, le dijo "no mirá, vamos a ver un poquito cómo viene la cosa y ver cuánto se puede pagar. No digamos no, desde el vamos". Este es un tipo que intenta medrar en el mundo de la producción de mercado con sentido común.

Ellos no quieren pagar, no quieren pagar retenciones, no quieren pagar impuestos a la renta, a las ganancias. No quieren pagar. Es sencillo, quieren que el país funcione para ellos. Es un servidor. ¿Para qué son los golpes de Estado? ¿Para ponerse la gorra y la escarapela? No, el golpe es para quedarse con el Banco Central, y repartir comercio exterior, cobro de impuestos, sanidad etcétera y hasta el próximo golpe de estado cuando se reparten las cartas de nuevo. Por eso los ministros de economía siempre fueron los mismos.

Lo primerísimo que hace un golpe de estado es golpear la salud y la educación, deprimir la educación hasta grado cero. En el arte sí es posible la síntesis y en la concepción de lo político, si uno desconoce el Estado como forma fundamental de la comunidad organizada, no puede hacer política. Sino se hace lo de Macri, negocios privados, empresas privadas, andar por la Ciudad viendo en qué lugar meter alguna obra pública o demoler algún edificio que forma parte del acervo cultural de la ciudad o en todo caso no integrar a nadie, cagarlos a palos como hacía con la UCEP. Esa es la mentalidad que tienen, no hay otra mentalidad.

-¿Qué reflexión le dispara la reinauguración del Teatro Picadero?

 Este nuevo Picadero, seguramente, va a encontrar en su propia tradición elementos para convertirse en un lugar de creatividad. Buenos Aires es uno de los pocos lugares, en el mundo, donde la pasión por el teatro está unida a la salida laboral, la pretensión de independencia. Entre el proyecto y el acto, casi no hay intermediación. Aquí hay mucho amateurismo. Lo digo en el mejor sentido del término, aquél que refleja el gusto del hacer por hacer. Esto es importante, y no en vano es un sector muy golpeado por el macrismo. A Macri no le interesa la cultura, es un tipo inculto . Es francamente insensible. Me acuerdo que dijo en una aparición pública "aquí estamos en el Día de la Bandera y estábamos en el 9 de Julio y la gente cree que esto es anecdótico. Pero lo que a mí me interesa, me jode, me enfurece. A otro le parece divertido y bueno, no puedo hacer nada, más que morderme los codos.

-¿Qué lee?

 Leo mucho y desordenadamente. Hace unos días buscando un dato de los grandes de la poesía italiana, me encontré con un libro de Eugenio Montale. Perdí tantos libros en mi vida. Entre idas y vueltas, he dejado bibliotecas, en cuatro o cinco lugares. Leo todo lo que puedo. Aquí hay un traductor de Montale, que no sé si vive todavía. Armani, un buen traductor de poetas italianos, sobre todo de Montale y encontré un artículo viejo de éĺ en algún periódico, que hablaba de su libro más famoso “Ossi di seppia”, Huesos de sepia. Era medio hermético Montale. Es el momento de una iluminación estruendosa a través de una imaginación brutal, me puse a leerlo y lo curioso es que no es una poesía que se entienda fácilmente en términos racionales. No es Neruda que te levanta en medio de la ola lírica y te lleva hasta la estratósfera. Sin embargo, hay una combinación de sonido y eufonía con sus palabras que te coloca en una zona notable. No tengo ninguna razón productiva para decir por qué lo leo.

-¿Escribe?

 No, pero sí escribo. Los que decimos que sí escribimos, pero no escribimos en realidad, ocultamos vergonzosamente el hecho de que nos gustaría escribir. He escrito cosas, pero la escritura es una compleja tarea. No por el lugar común este del terror de la página en blanco. Escribir suele ser profundo,sensato, creíble y sencillo, pero difícil.

Recuadro: La pregunta fuera de lugar

-En la actuación, los silencios tienen un valor en sí mismos. Actualmente, en el mundo del espectáculo, ¿qué lugar ocupan?

 Hace mucho tiempo, por razones que tienen que ver con estructuras de producción económica se han magnificado la presencia del ruido. El ruido como contrario al sonido, que te impide concentrarte, contemplar, pensar. Impide que el color, el paisaje vengan hacia nosotros. Nos penetre la quietud y por eso todo este ruido de los globitos y la algarabía loca y decir pelotudeces en un reportaje. Ese ruido es a propósito, tiene sentido. Tiene un claro y concreto sentido eliminador del pensamiento. No es casual.

En la música y también en el teatro, que es de lo que puedo hablar, el silencio es un movimiento fundamental. Sin el silencio no se entienden las miradas, no se entienden los colores. Porque la palabra expresa un montón de cosas, entre ellas, las cosas que no dice. Es el espacio para que el otro piense y esta cuestión del espacio, también se ve mucho en el campo. Cuando se aprende por razones de cercanía geográfica, uno se acostumbra a mirar de lejos. Se distinguen de lejos cosas hermosas, distintos tipos de verde, diferentes tonos, diferentes perímetros. El color y la distancia son fundamentales y en ese espacio el hombre que lo camina, adquiere un ritmo que tiene que ver con el silencio.

Comentaba con otro actor amigo, le decía "¿sabés lo que nos pasa? Es que en lugar de un acto político estamos haciendo ruido". El fastuono, como dicen los tanos, no deja comunicar y caemos en la vieja historia de hacer la filípica esloganista. Sería tan lindo hacer un acto multitudinario y poder hablar con la gente, hablar simplemente. Hablarle al tipo que está ahí abajo, que estoy seguro que lo escucharía con atención y unción, estoy seguro. Poder hablar y decirle "¿sabés lo que es el silencio?". No es que tenga alma de docente, pero como todo lo que he hecho ha estado, en general, plagado de errores y de difíciles aprendizajes, tengo mucha conciencia de lo que cuesta aprender algo. Entonces, sí me pongo docente. Veo un tipo en la calle y le digo: "no pienses como yo, solamente te pido que hagas un ejercicio maravilloso: cuando escuchas y ves preguntate quién lo dice, por qué lo dice, para qué, dónde y para quién lo dice. Al principio puede parecer un poco pirado, pero después van aparecer conclusiones propias. No repitas lo de C5N o Bonnelli, no repitas eso. Ellos quieren que repitamos, no lo hagas, pensalo".

Esto en los actos públicos debería ser el ABC. Es allí dónde la algarabía artificializa. Si me dedicara a la política, tal vez le daría otro carácter a mi interrogante personal. Lo de Santa Fe, me hizo pensar, muy seriamente, en lo que dijo Fito Paéz. Porque sino ocurre lo del comienzo de Otello: está el Consejo reunido y el Dux de Venecia, Brabancio, está embroncando porque la hija anda con un moro, que maneja las tropas venecianas. Está en la isla de Chipre, que está por caer en manos de los Otomanos. Le dicen "pero Brabancio, este es un General maravilloso, es un negro, pero un hombre con gran capacidad militar. Es un tipo culto y demás. Dice Brabancio "si, es posible que sea cierto, pero las razones que yo tengo nacen del dolor y ningún dolor se cura a través del oído". Le contestan: "bueno, un poco de flexibilidad, de humor". Y les contesta: "Entonces, ¿para qué hacemos esta reunión? Cáguemonos de risa y perdamos Chipre, porque si el tema es el humor... perdamos Chipre y riámonos". Decía, qué curioso, esto está escrito en 1500, y me preguntaba qué es el humor. ¿Esto que vemos todos los días? ¿Las conchas rasuradas, los culos al aire, las tetas saltando? Permanentemente, peleas, hasta a las trompadas. ¿Esto es el humor?
Si la gente no se pregunta esto, siento que mi presencia en el minúsculo mundo político que recorro, la siento como absolutamente inútil. ¿Por qué? Porque no estoy en el mundo para decirle a alguien que piense como yo. No, solamente digo pensá por tu cuenta a ver qué pasa. ¿Qué es lo que realmente te divierte de verdad?

Hace muchísimos años vivía frente a Obras Sanitarias en Libertador y me hice socio para jugar a la pelota-paleta. Había conciertos de rock. Fui varias veces, para ver qué me pasaba que no pescaba ese mundo e iba. Me di cuenta de dos cosas: la música rock concitaba colectivamente y otra parte, absolutamente nefasta, el ruido. El ruido, los metales, la destrucción, la zarandaja. Me parece que si no separamos el ruido del sonido estamos jodidos.