La integración regional como destino

Ciclo de charlas por el aniversario del No al ALCA

Compartimos algunos extractos de las intervenciones que tuvieron lugar en la mesa "La integración regional como destino", que se realizó de manera online el 5 de noviembre pasado, en el marco de las actividades organizadas por la Secretaría de Relaciones Internacionales de la CTA-T al cumplirse el 15º aniversario del NO al ALCA.

Yamile Socolovsky – Secretaria de Género de la CTA-T
Hace 15 años, el 5 de noviembre en Mar del Plata estábamos diciendo No al ALCA. Las cosas habían cambiado mucho desde el año 2001, que fue cuando el gobierno de De la Rúa había propuesto que Argentina fuera la sede de esa Cumbre de las Américas. Y lo cierto es que entre el año 2000 y el año 2005, el escenario político en América Latina había cambiado sustancialmente y cuánto había cambiado, lo comprobamos en ese hecho histórico que marcó un punto de inflexión para la continuidad y la profundización de la lucha para los pueblos de la América Latina. En el 2005 ya teníamos a Lula, Chávez, Néstor Kirchner; Tabaré en Uruguay. Y también jugó un rol importante el presidente de Paraguay Duarte Frutos. Era un pequeño grupo de presidentes que se plantaron de una manera decisiva en una convicción que era la de impedir la avanzada de esta estrategia de los Estados Unidos sobre toda nuestra región. Fue un momento que nos dejó muchas enseñanzas y subrayó muchas de nuestras determinaciones. La importancia de las convicciones en la política, la premisa de que tenemos un destino común, que nadie se salva en soledad y también, para una parte importante de nuestra militancia, por ejemplo de mi generación, la comprensión de la importancia de la articulación, del movimiento, de la organización popular con el despliegue de una política clara, antiimperialista en el nivel institucional del ordenamiento de nuestras naciones.

Estela Díaz – Ministra de las Mujeres y Géneros de la Provincia de Buenos Aires, secretaria de Género de la CTA-T (en licencia)

Yo allí estuve, era responsable de Género, estuvimos participando de la Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur. Nosotras organizamos en el marco de la Cumbre de los Pueblos el Tribunal de las Mujeres contra el Libre Comercio. Un Tribunal que, obviamente, condenó al Libre Comercio. Algo que intuíamos antes de empezar el tribunal pero lo confirmó, porque sabíamos lo devastador que es para la vida el libre comercio y el neoliberalismo en que nos encontrábamos y lo que nos traía el ALCA en ese sentido. Esto se ha ratificado con enorme fuerza en todos estos años. Además en un movimiento de mujeres y feministas que ha construido un grito global muy potente, demostrando cómo el modelo neoliberal nos trae pobreza, exclusión, descarte de la vida, violencias. Fue un momento importantísimo. Yo lo planteaba desde la Cumbre de los Pueblos, pero allí hubo presidentes. Poquitos, un grupo chico. El primero había sido solo Chávez, pero después empezó ese proceso de suma de otras expresiones de gobiernos de Latinoamérica que le dijeron en la cara ahí, Bush sentado al lado. En su propia cara le dijeron que no. No al ALCA, sí a la integración regional, a la integración de los pueblos. Además, fue un proceso donde fueron creciendo los gobiernos populares en nuestra región. Ustedes saben que el Mercosur era anterior, pero allí se profundizó el camino de la UNASUR, la CELAC o experiencias como las del ALBA que se fueron consolidando en ese proceso.

Daniel Caggiani – Diputado del Frente Amplio de Uruguay

Creo que es muy necesario y oportuno la oportunidad de celebrar estos 15 años del no al ALCA. Que más que un no a un proyecto de integración económica y política que tenía Estados Unidos para el continente, sin duda fue la posibilidad de construir un proceso de integración más autónomo, independiente, con una mirada latinoamericana, de nuestra perspectiva histórica. Creo que eso fue un hito muy importante y creo que es necesario resignificarlo en el hoy. Porque creo que las cosas suceden, pero si no vamos resingnificándolas, contándolas, dándoles sentido, a veces las nuevas generaciones y las viejas, perdemos esas perspectivas. Y la tarea de hoy es reconstruir esa épica de cosas que en el momento fueron conquistas muy importante, base para lo que después vino; pero también tiene que ser base para esta nueva realidad latinoamericana que estamos construyendo y para la que poco a poco vamos consiguiendo victorias.


María Reigada - Secretaria de Derechos Humanos de la CTA-T bonaerense. Actual Senadora bonaerense

Recuerdo compañeros de la CUT llegando al Congreso, con algunos otros sindicatos que también acompañaban y planteábamos que no podíamos permitir que se firmara el ALCA ni ser el patio trasero de Norteamérica y que teníamos que pensar en otras formas de intercambio económico con más soberanía y autonomía y cuidando a cada uno de los pueblos de los países de Latinoamérica. Y cada vez que nos movilizábamos lo hacíamos como tantas veces lo hicimos en todos los períodos de resistencia: pensando que era nuestra obligación hacerlo, o que teníamos que ir generando mayor conciencia de lo que se podía llegar a dar. Pero nos parecía eso que íbamos sembrando para que en algún momento muy lejano, quizás, pudiésemos cosechar alguito de lo que habíamos estado sembrando durante tanto tiempo. Y se iba acercando la fecha de esa cumbre y nos íbamos dando cuenta de que había cuestiones del orden de lo simbólico que nos estaba anunciando un panorama diferente. Ya lo habíamos vivido cuando había asumido Néstor y el poder escuchar a Fidel Castro en la Universidad de Derecho. Eso ya nos había dado la pauta que estábamos entrando en relaciones internacionales absolutamente diferentes a las que habíamos vivido desde la recuperación de la democracia. Pero todavía había cuestiones que no terminábamos de entender. Y creo que terminamos de tener un acabado conocimiento cuando, en Mar del Plata, no se firma el ALCA.

Ricardo Patiño, ex Canciller y Ministro de Defensa del Ecuador

El potente grito de Hugo Chávez “ALCA, ALCA, ¡al carajo!”, provocó la emoción de miles de latinoamericanos que participaban en la Cumbre de los Pueblos en Mar del Plata hace exactamente 15 años. Entre los miles de asistentes al cónclave de ciudadanos, se destacaba el entonces dirigente campesino Evo Morales, que un mes después ganó las elecciones en Bolivia. Estaba también el querido Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel; las madres heroínas de la Plaza de Mayo, los artistas Silvio Rodríguez, Manu Chao… A ese grito de Chávez se unieron las intervenciones de Néstor, Lula, Tabaré y otros presidentes de la América le aguaron la fiesta que tenía preparada George Bush y Paul Martin, presidente de Estados Unidos y Primer Ministro de Canadá, que esperaban iniciar las primeras negociaciones formales para la constitución del libre comercio de las Américas. Las palabras de Bush dirigidas al gran Néstor Kirchner al despedirse de la Cumbre lo dicen todo: “estoy un poco sorprendido, acá pasó algo que no tenía previsto”.

Donaji Alba, secretaria general del Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA de México

A 15 años de esa Cumbre de las Américas donde se paralizó definitivamente el ALCA, es necesaria la conformación de una red latinoamericana que defienda la democracia, nuestros principios, convicciones y promueva derechos plenos para todas las personas, a través de la integración regional. Nuestra lucha común es contra las desigualdades. Razones sobran. Menos ALCA y más ALBA. Porque el triunfo de la humanidad en tiempos de pandemia no está en intereses de transnacionales ni de los grandes capitales. Lo hemos visto, la salud es la primera prioridad para todas las naciones. Es una lucha contra la pobreza, la exclusión y priorizando la alegría de las empresas colectivas. Debemos construir este espacio de saberes y de encuentro con la fraternidad universal: llegó el momento de hacer historia en nuestra América.

Gleisi Hoffmann, Senadora brasilera y Presidenta del Partido de los Trabajadores

Hace 15 años rechazamos por inmensa mayoría la creación del Área de Libre Comercio de las Américas, ALCA. Un proyecto presentado por el entonces presidente de los Estados Unidos, George Bush. El ALCA nacía de una visión del mundo dominada por el neoliberalismo. Implementada, podría transformar al continente americano en una verdadera colonia de los Estados Unidos. Con la participación de movimientos sociales, representaciones sindicales y una fuerte actuación de los presidentes Néstor Kichner, Lula, Hugo Chávez, ese proyecto neocolonialista fue derrotado en las Cumbre de las Américas, sellando en nuestro destino una verdadera independencia de las naciones. En ese momento fuimos capaces de mostrar nuestra unión en torno de un proyecto soberano de desarrollo regional que no dependiera del aval de las naciones desarrolladas ni de los organismos internacionales dominados por ellas. En aquel momento los pueblos de nuestros países, la voz de los movimientos sociales y sindicales presentes en Mar del Plata gritaron por nuestro derecho de elegir nuestro propio camino, por un desarrollo con justicia social y respeto a los valores humanos y por rechazar la dictadura del mercado.

Carolys Pérez - Ministra para la Mujer y la Igualdad de Género de Venezuela

Ese año me encontró muy joven, marchando en Caracas, para respaldar ese encuentro que se daba en Mar del Plata, sabiendo que ya no era únicamente el Comandante el que alzaba la voz, sino que en ese momento los pueblos latinoamericanos enterrábamos al ALCA. Justamente, escuchando a Daniel, a Ricardo, a María, me daba cuenta como militante e integrante de la Revolución Bolivariana, que hay muertos que resucitan; que hay amenazas que se mantienen siempre vivas. Justamente, ese ha sido el gran aprendizaje. Desde que iniciamos esta batalla hay fuerzas que se mantienen en confrontación. Entonces, preguntarnos integración, ¿para qué? Unión, ¿para qué? Poder, ¿para qué? Puesto que a nosotras y nosotros, el combatir en la Revolución Bolivariana, procurando una revolución pacífica, como se nos ha exigido. A diferencia de otros momentos y latitudes, para tomar el poder y colocarlo al servicio de ese mismo pueblo que enterró al ALCA. Ese pueblo que somos. Al ver transcurrir 15 años con dolores, con alegrías, en combate, hemos aprendido a valorar la unidad, como una herramienta para la superviviencia, para la salvación de la humanidad toda. Así como decía el Comandante Chávez, que decía que cuando cayó el Muro de Berlín, el imperialismo arremetió. Tengo que decir, como mujer joven, que creció en la revolución bolivariana, que cuando cambiaron de plano físicamente el Comandante Chávez, Néstor Kichner y el Comandante Fidel, el imperio también ha arremetido con muchísima fuerza contra todo nuestro continente. Y eso nos lleva a ver cómo el Imperio no descansa. Estas batallas son combates de guerras que nunca terminan.

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