Hugo Yasky: “Tanta concentración de la riqueza en los paraísos fiscales le hace mal a la Argentina”

Discurso del secretario general de la CTA de lxs Trabajadorxs y diputado nacional, Hugo Yasky, durante el Congreso Ordinario y Plenario Nacional de Delegadxs de la CTA y el acto en conmemoración de los 16 años del No al ALCA en Avellaneda.

“Compañeras, compañeros, primero decirles gracias porque sé que es un enorme esfuerzo estar acá, haber estado todo el día desde que empezamos el congreso. Era importante volver a encontrarnos, era importante volver a sentir este abrazo y lo hicimos justo el día en que la coordenada histórica nos pone entre dos enormes referencias para el movimiento popular. Uno es el ALCA, esa gesta, esa movilización, esa construcción de una línea que quedó inconclusa pero que nos marca el camino a seguir. Claramente hemos decidido a partir de ahí, retomando la historia de los que lucharon antes que nosotros, dejar claro que no somos el patio trasero de los Estados Unidos de Norteamérica. Somos pueblos libres, tenemos sueños, tenemos la necesidad de construir el futuro para nuestros hijos. Sé que las clases dominantes de los países de América Latina, igual que la clase dominante de nuestro país no se imagina que se pueda vivir en otro estado que no sea arrodillándose ante Estados Unidos de Norteamérica, aclarando que respetamos su pueblo, su gobierno, sus decisiones soberanas, pero también aclarando que exigimos el mismo respeto para las nuestras, el mismo respeto para nuestro pueblo, el mismo respeto para nuestras decisiones soberanas.

Ningún embajador argentino se animaría a ir a Estados Unidos de Norteamérica a decir qué es lo que tiene que hacer y qué es lo que no tiene que hacer el gobierno que los estadounidenses eligieron. Del mismo modo le decimos al señor Mark Stanley: Nosotros tampoco aceptamos ningún tipo de injerencia, porque hace rato que nos declaramos Nación independiente.

Necesitamos construir un país que definitivamente termine con el principal problema que nosotros tenemos y el principal problema que nosotros tenemos se llama desigualdad, porque no somos un país donde las crisis le pegan igual a todos los que habitan la Nación, no, cada crisis que hemos vivido tuvo ganadores y perdedores. Cada vez que nos gobernaron con el egoísmo del capital financiero hubo ganadores y perdedores. El problema es que los perdedores fuimos la inmensa mayoría y que los ganadores fueron un puñado, los campeones mundiales de la fuga de capitales, los campeones mundiales de la mentira, porque le mienten al pueblo argentino para hacerle querer ver que eso es el futuro.

Nosotros necesitamos darle la mano al pequeño productor agrario. Necesitamos brindarle facilidades desde la política pública al de la pequeña y mediana empresa. Necesitamos un movimiento cooperativista sólido, firme. Lo discutíamos con el Gobernador de la Provincia cuando nos reuníamos en el ámbito de Producción y Trabajo y empezamos a dar pasos para recomponer el tejido productivo. ¿Por qué? Porque a diferencia de los que nos gobernaron en nombre de los ricos y para los ricos, nosotros creemos en el trabajo digno, en el salario digno, en el empleo con derechos y en el empleo con obligaciones. No nacimos en cuna de oro. No adoramos las reposeras, adoramos el martillo, la pala, la tiza, el pizarrón, la camilla, somos trabajadores y trabajadoras, no parásitos sociales que viven a expensas del dolor y la pobreza de los demás.

Por eso creemos en la escuela pública, porque creemos en la movilidad social ascendente, creemos en el esfuerzo de los individuos pero en el marco de una sociedad solidaria. No creemos en el sálvese quien pueda. No creemos en esa actitud despectiva que nombra a los pobres por su color de piel, que desprecia a los pueblos originarios, que los quiere mostrar siempre como salvajes haciendo salvajadas. No creemos en tomarle el pelo a la gente. No creemos en mentirle. No creemos en esa derecha antigua, obsoleta, con olor a podrido, que se pinta raro los pelos de la cabeza y se despeina para hacerle creer a los jóvenes que volver al pasado conservador es rebeldía. Eso no es rebeldía. Eso es querer poner de rodillas a nuestro pueblo.

El otro día la señora Bullrich, a quien conocí en otras épocas en que ella pensaba distinto. Pero bueno, la Sra. Bullrich ayer decía que Cristina Fernández de Kirchner había elegido ir al quirófano para ocultarse porque sentía miedo, porque tenía temor de lo que podía pasar después del día 14. Semejante mujer, semejante figura, con esa entereza, con esa enorme capacidad y esa fortaleza que la hizo, a diferencia de los que ahora se escapan de la Justicia ir a sabiendas de que era lawfare, que era la guerra judicial pero igual iba. Les digo a ustedes, ¿alguna, alguno tiene miedo, tiene temor de lo que pueda pasar el 14? ¿Tiene temor, tiembla, pensando en el día 15? No, a lo único que le tememos es al hambre, a la desigualdad, a la falta de trabajo, a la especulación financiera y los vamos a enfrentar en el cuarto oscuro cornando los votos y donde tengamos que estar para hacerles entender que no son los dueños de la Argentina.

El 14 vamos a votar y esta Central con todos estos militantes hombres y mujeres que están acá, van a ir con orgullo, no solamente a votar. Sé que lo están haciendo. Están hablando en los lugares de trabajo, en el barrio, en la cala del pan, en la cola de la carnicería, en el supermercado, con las familias y hay que seguir haciéndolo. ¿Saben por qué? Porque no es doloroso perder un voto, lo doloroso es que alguien de nuestra clase, de nuestra condición humilde vaya al cuarto oscuro, ese cuarto que tanto nos costó reponer, peleando contra la dictadura, amigos de estos republicanos, lo subrayo, amigos de estos republicanos, tanto nos costó recuperarla, que no queremos que en ese cuarto oscuro un compañero humilde, una compañera humilde, un desocupado, un trabajador, una vecina de barrio, una jubilada, un jubilado, una maestra, termine votando a los que son sus victimarios. Es como pegarse un tiro en el pie.
Ellos sueñan con llegar a un punto en el que nos puedan manejar, en el que nos puedan hacer sentir el vértigo, y nos convenzan de que no se puede luchar por la justicia social, de que ya está, que eso pasó, que es de otra época. Si quieren tener empleo, dicen, acepten que eliminemos la indemnización. Fíjense qué idea más renovadora que tuvieron. Hace 40 años que vienen planteando lo mismo, y lo vuelven a decir y no tienen vergüenza y ahora quieren prohibir el derecho de huelga, lo mismo que prohibió la dictadura y no se les pone la cara colorada de vergüenza; y ahora quieren prohibir el derecho a las marchas. Ahora se le ocurrió a una diputada como si fuera el gran descubrimiento proponer un marchódromo. Pero por supuesto ojo, un marchódromo para los pobres, cuando a los pobres nos toque marchar ellos nos van a hacer alguna pista en algún lugar bien retirado, en algún lugar árido para que marchemos, pero los ricos, a los que ellos apañan cuando marchen, como marchaban contra la vacuna y todas esas marchas que hicieron, ellos sí, ellos van a poder ir al Obelisco, porque para eso están las clases altas, la opulencia, para pasearnos a nosotros adelante sus planteos, sus reivindicaciones y que nosotros nos sentemos a escuchar.
No, nosotros no queremos eso. Queremos un país que haga lo que hizo Néstor y Cristina. Un país que reduzca a solo 200 mil los planes sociales generando más de 5 millones de empleos y no hubo reforma laboral, no hubo quita de derechos. Hubo posibilidad de defender la industria local. Hubo posibilidad de que el empresario ganara dinero, pero también la posibilidad de que nosotros pudiéramos comprar. Es lo que conviene a todos. Nosotros lo que queremos es una escuela donde nuestros hijos tengan la mejor educación, la mejor calidad educativa, los mejores docentes, tengan los mejores edificios y cuanto más pobre la comunidad, que más linda sea la escuela, y cuanto menos libros haya en la casa, que más lindo si es en la biblioteca. Esa es la justicia social, no la mentira de ellos que hablan de presencialidad como si eso resolviera el problema de la falta de recursos para los que menos tienen.

Vamos a recuperar cada uno de nuestros alumnos. Vamos a ir casa por casa. Pero saben por qué lo vamos a hacer porque como docentes, nos duele en el alma que uno solo quede afuera. No creemos en el darwinismo social, no creemos en que cada uno de los argentinos salga como puede. No creemos en que el más fuerte vive a expensas del más débil. Al contrario, cuando más débil es el que sufre, más fuerza le tiene que dar el Estado.

Y si creen que tenemos miedo, no tenemos miedo. Ni siquiera miedo a una eventual derrota. Ni siquiera eso. ¿Saben por qué? Ellos no lo van a entender. Porque creemos en la democracia. Confiamos en que la gente va a votar sabiamente. Confiamos en que vamos a ganar la elección y confiamos en que los dos años que vienen van a ser años de lucha, de movilización, pero también de esperanza, de conseguir empleo, de mejorar la vida, las escuelas, de construir viviendas sociales, de darle a nuestro pueblo lo que se merece. Eso es lo que viene y si en el medio de eso vienen escudados detrás del FMI a imponer condiciones. Si en el medio de eso vienen a querer cobrarnos con el hambre del pueblo, la deuda externa, que ellos se fumaron en pipa mandando la plata a los paraísos fiscales; si en el medio de eso vienen a exigir más hambre, más ajuste, vamos a tener un gobierno que va a decir claramente que no a ese condicionamiento y vamos a tener un pueblo que va a estar en la calle todas las veces que haya que estar en la calle para demostrar que no estamos de rodillas, que no nos rendimos.

Y quiero terminar diciéndoles que hay acá un compañero, Walter Correa, diputado, compañero que forma parte de la Corriente Sindical, que está Pablo Carro, compañero diputado también. Compartimos muchas veces con Axel esa bancada aguerrida que nos tocó transcurrir una parte de un mandato en que éramos oposición, pero fíjense nunca tuvimos la actitud de querer ser dueños de la verdad. Nunca miramos despectivamente a los que no pensaban igual. Nunca les faltamos el respeto como ellos nos faltan a nosotros todos los días, todos los días con las declaraciones que hacen; nunca amagamos con la desestabilización. Nunca nos pusimos atrás de los poderosos porque siempre hablamos de frente. Siempre intentamos expresar, no como los dueños de la verdad, sino como los portadores de un mandato de los que menos tienen, la verdad de los que piden justicia, la verdad de los que siguen sufriendo el hambre y la exclusión social.

Pero saben qué, para terminar con eso que se llama pobreza hay que terminar con lo otro que nos decían tantas veces: “No, los ricos tienen que ser más ricos, está bien que se enriquezcan, porque, saben qué pasa, se llena la copa de la riqueza y después derrama”.
¿Y saben qué pasó? Nos quedamos esperando, mucha gente abajo de la copa y nunca se derramó. ¿Por qué? Porque la copa derramaba en los paraísos fiscales no adentro del país y ahora nosotros vamos a agarrar la copa y con políticas públicas vamos a resolver ese problema.

Tanta concentración de la riqueza en los paraísos fiscales le hace mal a la Argentina. Hay que votar leyes para que se termine la especulación financiera y la contrapartida de eso que es el hambre. Menos riqueza financiera, más comida, más escuela, más trabajo, más empleo. Y quiero terminar trayendo a la memoria a Hilda Cabrera, la maestra de Avellaneda que nos dejó y que está en el corazón.

Gracias compañeras, compañeros. A votar y a ganar”.