Hugo Yasky: “Necesitamos una campaña que le diga a Larreta basta, hasta acá llegaste”

En su intervención en el Plenario de ambas CTA en CABA, Hugo llamó a redoblar los esfuerzos y a saber preservar las energías y el consenso social acumulado.

Compañeras, compañeros, primero quiero expresar el reconocimiento y el tributo de honor que se merecen los compañeros y compañeras que perdieron la vida en estos tiempos de pandemia y que demuestran que la única clase solidaria, la única clase que pone el cuerpo cuando tenemos que enfrentar situaciones como ésta es la nuestra, la clase trabajadora.

Creo que estamos viviendo una situación absolutamente anacrónica, contradictoria, porque es justamente en la Ciudad de Buenos Aires, que es la ciudad que tiene el nivel de ingresos por habitante más alto del país, que es la que cuenta con mayores recursos, lejos, mucho más que el resto de las provincias, que es la que tendría que estar en las mejores condiciones para garantizar el resguardo, la vida, la salud, de toda su ciudadanía y hoy estamos viviendo exactamente lo contrario. El mayor nivel de contagios se da justamente en esta ciudad. En esta ciudad hoy tenemos números de expansión del virus y también números de víctimas y porcentajes de ocupación de las camas de terapia intensiva que superan los peores momentos de la pandemia el año pasado. Por eso es tan increíble que estemos hablando de una huelga para salvaguardar una decisión que se tomó a nivel nacional con un DNU para bajar el nivel de contagios, a partir del único recurso que se conoce y que existe y que ha dado resultados, que es bajar la concentración para evitar los contagios.

Hoy tenemos dos recursos: la vacuna y bajar la concentración. Como explicaba Eduardo López, en CABA la vacuna no se suministró en la cantidad y con el ritmo de vacunación que se aplicó en otras provincias y esta fue una decisión que tomó Horacio Rodríguez Larreta, el principal responsable de esto, y va a tener que cargar, yo no tengo dudas, con la sombra y con la responsabilidad de lo que está pasando ahora y de lo que eventualmente pueda seguir sucediendo si se agrava la situación en CABA.

No vacunó porque había que ser solidario con la campaña de la vacuna veneno, había que ser solidario con ese absurdo de estigmatizar la vacuna porque venía de Rusia. Y había que ser solidario con la presión de la embajada yanky para que la vacuna que venden ellos llegara, aunque tuviéramos que esperar mucho tiempo, en la línea de la decisión del gobierno nacional en lo referido a las compras, al aprovisionamiento.

Pero lo increíble es que aun con esa demora en la vacunación, aun con la negligencia y con la displicencia con que se actuó, que es lo que explica la explosión que hoy estamos viviendo. Porque es cierto, hay algo que no podemos negar: la segunda ola recorre prácticamente todos los países de América Latina. Es cierto lo que está pasando en Brasil, que es dramático lo de Chile, lo de Uruguay. Lo increíble es que acá, en esta ciudad rica, con recursos, que hubiese tenido toda la posibilidad de aminorar el daño, estemos discutiendo a través de una huelga, la preservación de la vida de docentes, de la comunidad educativa, de trabajadores estatales y sobre todo discutiendo el desacato a una decisión que tomó un presidente de la Nación a través de un DNU y después de un fallo de la justicia federal.

¿Qué es lo que explica esto? No tengo ninguna duda que es la ambición personal de Larreta para ponerse como el más duro entre los duros de la fuerza política a la que él pertenece. Están peleando para ver quién es el que la pone más dura. Están peleando a ver quién, por la capacidad de confrontar con el gobierno nacional, termina siendo el que agarra el timón de Cambiemos. Y eso es lo que están discutiendo hacia el interior de su fuerza.

Creo que hoy estamos en un momento en el cual el verdadero enemigo del campo popular, la clase dominante con todas sus expresiones: los dueños de las corporaciones financieras, de los bancos, de las grandes multinacionales, de las grandes compañías que venidas de EEUU negocian en la Argentina, y de los poderosísimos intereses en los que están también la Sociedad Rural, la AEA, Techint, los grandes medios de comunicación. Todo ese conglomerado de poder de la clase dominante, que son los que financian, como lo denunciaba ayer, a Ongs que aparecen con nombre de fantasía, inocentes, como “los papis” que se preocupan por la educación; “las mamis” que tienen los chicos en la escuela. Todo ese pelotudeo que tiran para tratar de camuflarse detrás de nombres inocentes, todo eso está puesto en función de desgastar al gobierno que hemos elegido el pueblo argentino hace un poco más de año y medio.

Una embestida feroz, que trata de aprovechar el escozor, el malestar, los problemas económicos que se generaron a partir de la pandemia y que profundizaron el desastre del macrismo, pero tratan de aprovechar todo eso para jugar permanentemente con la idea de que este es un gobierno al que hay que debilitar, desgastar, al que hay que tener permanentemente contra las cuerdas y al que hay que tratar de sacar del ring y si es antes de terminar el mandato, mejor.

No tengo ninguna duda que están jugando al límite con la mezquindad de un cálculo que es que si al gobierno le va bien con el manejo de la pandemia, que si acaso se pudiera estabilizar la situación económica, esto significaría, sin duda, la derrota nuevamente de Cambiemos. Y este cálculo mezquino, que es lo que más indigna, prescinde de cualquier consideración de tipo humanitaria, ética, social o moral, que tenga que ver con el costo en número de vidas que signifique llevar adelante esto. Porque hablar del fracaso de las políticas del gobierno comporta hablar de cientos de miles de muertos en la Argentina. Y esta gente no repara en nada, absolutamente en nada. Quieren recuperar el poder, que de la Argentina desaparezca cualquier atisbo que signifique un gobierno que aplique el mandato de los sectores populares y hace ya tiempo que decidieron que empezó para ellos la cuenta regresiva.

Es a todo o nada. Están jugando a todo o nada. Pero los que estamos poniendo el cuerpo, la vida, como siempre somos los sectores populares. Esa imagen de los jueces por vía remota, decidiendo que la gente, los niños tienen que seguir yendo a la escuela, es patética. Pero es una imagen absolutamente reveladora de lo que se está jugando en este momento.

Por eso creo que debemos hacer el esfuerzo de encontrar la manera de que no nos aíslen. De encontrar la manera de que el desánimo, la bronca, el escepticismo, no siga creciendo entre los sectores populares.

Hoy, Elisa Carrió dice “estamos al borde del que se vayan todos”. Y eso es lo que quieren ellos. Denigrar la política. Que la gente diga: “se van a la mierda, son todos iguales”. Nosotros nos estamos apestando con el virus y ellos están discutiendo si hay clases o no hay clases, si se vacunan o no se vacunan, van al juez, otro tira otro juez arriba de la mesa. Ellos quieren eso. Esa situación los favorece a ellos. Cuanto más la gente repudia a la política y a los políticos más poder tienen ellos. Porque ellos son el poder que no necesita de la política. Son el poder fáctico. Están ahí, estuvieron siempre y van a seguir estando si las cosas nos van mal. Y lo único que van a tener que hacer es inventar a través de los medios un nuevo títere. Se llamará Larreta, Schiaretti, Macri o lo inventarán por el camino. Capaz que todavía el próximo títere, ni siquiera sabe que va a ser el títere. En algún momento le van a avisar y esto no nos conviene a nosotros.

Por eso es tan importante que las acciones y medidas que tomemos no nos terminen jugando en contra. Que las acciones y medidas que tomemos nos permitan mostrar lo que estamos reclamando, denunciar, desenmascararlos, generar solidaridad, empatía. Hay que buscar las asociaciones con los padres. Hoy leía una nota. Las ratas estas que siempre estuvieron en contra de la educación pública, cuántas veces cuando se iban a Disneylandia o se iban de vacaciones al Caribe, se llevaban los hijos 15 días con ellos y no les importaba la presencialidad en la escuela. Lo que les importa es que los pobres estén en la escuela, pero no para aprender a pensar, no para aprender a liberarse. Quieren disciplinamiento social. Quieren que los docentes seamos celadores y formadores en la ideología de ellos que es la resignación, que es agachar la cabeza siempre. Por eso es tan bueno el ejemplo que se dio. Decirles que no, que no vamos a la escuela. Decirles desde la decisión de los compañeros de ATE, que no somos felpudos de ellos, que no estamos a disposición de cualquier cosa que quieran hacer.

En este camino creo que es muy importante pensar una próxima jornada de lucha que permita juntar a todos los sectores. Necesitamos que las asociaciones de padres, en cada comuna, empiecen a manifestarse. Que las que ya lo están haciendo tengan alrededor de ellos nuevas asociaciones. Que podamos generar desde los clubes de barrio de la Capital Federal, desde todo tipo de organización popular, manifestaciones claras. Una campaña que le diga basta Larreta, hasta acá llegaste. Poner eso en la calle.

Hay que buscar la manera. Si con una caravana, por supuesto con el inmenso cuidado de no agregar nada que signifique caotizar la vida de la gente. Cualquier contribución involuntaria al caos de la vida de la gente, que ya está bastante enquilombada, es agua para el molino de ellos. Ellos necesitan escepticismo, desconfianza, incredulidad, bronca, odio, todos los sentimientos que hacen que el individuo se repliegue sobre sí mismo y termine puteando a todo lo que signifique organización y unidad solidaria. Nosotros tenemos que buscar el camino contrario y debemos hacer el esfuerzo para que todo lo que hoy nos está sucediendo, todo lo que hoy estamos sufriendo, todo el atropello y la injusticia que estamos viviendo, no solamente se pueda dirimir a nivel de la Justicia. Estoy convencido que a nivel de la Justicia lo vamos a terminar ganando. Estoy convencido de que a la Justicia de Larreta la vamos a horadar y que tenemos que llevar esto a las instancias nacionales.
Acaban de incorporar a las compañeras que habían despedido de una escuela privada porque hay una disposición nacional que establece no a los despidos.

Que Larreta se entere que no es el Vaticano y él no es el Papa. No es un Estado independiente adentro de otro Estado. Es parte de un país que tiene leyes nacionales y autoridades nacionales. Miren si nosotros alguna vez hubiéramos querido desde alguna provincia gobernada por el Justicialismo desconocer las autoridades nacionales. Hubiese sido golpismo, antidemocracia, la barbarie. Bueno, esto lo tiene que entender Larreta y todo lo que está haciendo, estoy convencido, lo va a pagar. Todo lo que está haciendo va a quedar escrito en la memoria de nuestro pueblo y se lo vamos a cobrar. No tengo absolutamente ninguna duda. Se la vamos a cobrar una por una. Para ello hace falta crecer en organización, en unidad y sobre todo en la conciencia de que hay que derrotar en todos los terrenos, inclusive y fundamentalmente en el terreno político, a esos representantes de lo peor que tiene nuestro país, que no es solamente la clase dominante, es la clase dominante en su pensamiento más autoritario, porque el desprecio por la vida en el 76, tiene mucho que ver, hay un hilo conductor en el desprecio por la vida en el 2021. No es casualidad que sean los mismos apellidos, no es casualidad que sea la misma clase.

Un abrazo y fuerza, mucha fuerza compañeras y compañeros.