Hugo Yasky: “Los pueblos de América Latina reclaman que la política vire hacia el Estado”

El Secretario General de la CTA, compañero Hugo Yasky, fue entrevistado en el programa radial por internet ‘Trabajo y vida cotidiana’ que conducen Enrique Garrido y Jorge Muracciole por Radio Zónica (martes de 13:00 a 14:00 en vivo, miércoles 00:00 a 01:00 repetición) sobre la importancia de la necesidad de un aporte de los más ricos en medio de la emergencia por el COVID-19.

Enrique Garrido: En medio de la Pandemia y de la crisis que estamos sufriendo los argentinos, pero sobre todo los más pobres, parece haberse desatado una especie de campaña furibunda, contra el proyecto de impuesto por única vez a grandes fortunas. Habrá visto el documento que firma Macri junto a la derecha continental y parte de la derecha europea.

Hugo Yasky: Me parece que es la expresión de una derecha financiada con fondos provenientes de los servicios de la inteligencia de Norteamérica, Estados Unidos, que tiene entre sus caras más visibles a personajes nefastos que dejaron en ruinas a muchos países y que tratan de mostrar este impuesto de emergencia, que tiene un profundo sentido solidario en un momento en el que la humanidad se encuentra asolada por una pandemia sin precedentes, y que en nuestro país esto ha significado que millones de personas tengan que ser asistidas por los fondos sociales, porque lamentablemente se elige entre la vida o continuar con la actividad en términos “normales” y caer en el abismo en el que este momento está por ejemplo, Estados Unidos de Norteamérica o Brasil. Frente a esto claramente, la intención de los sectores que financian estas fundaciones, especies de usinas de ideas de la derecha, de ponerle un freno a un impuesto de carácter solidario, de emergencia, por única vez, que lógicamente tiene que estar dirigido hacia los dueños de fortunas nacionales, que han utilizado una dialéctica que habla de avances opresivos, limitaciones a la libertad, de políticas de cuño populista y todo ese bagaje de ideología con olor a rancia derecha, para tratar de parar un impuesto como éste, muestra a las claras que estos sectores lo único que quieren defender son los privilegios de los poderosos. No les interesa ni la democracia, ni siquiera la vida de muchos seres humanos en Argentina y en otras partes del mundo que hoy depende de la posibilidad que tengan sus Estados, sus gobiernos, de contar con recursos para paliar este flagelo.

E.G.: En el penúltimo párrafo de la nota, parecen ahí manifestar lo que realmente les preocupa más allá del autoritarismo. Lo que les preocupa, dice: “A ambos lados del Atlántico resurge el estatismo, el intervencionismo y el populismo con un ímpetu que hace pensar en un cambio de modelo alejado de la democracia liberal y de la economía de mercado”. Salvo algunos detalles, uno podría suscribir ojalá que no se equivoquen, pero parece que eso fuera justamente lo que más les preocupa.

H.Y.: Sí, porque hoy saben que más allá del pensamiento de los distintos jefes de Estado, más allá que muchos de los jefes de Estado de América Latina puedan identificar con este tipo de discurso, los pueblos de América Latina están reclamando que la aguja de la política vire hacia el Estado. Que exista un sistema de salud pública, que existan recursos para que el Estado pueda garantizar enfrentar la pandemia y evitar que la sociedad se convierta en un caos. Y este movimiento de los pueblos que tiene que ver con defender su propia vida, con poder proteger a los más frágiles en esta situación, ellos lo ven como algo amenazante. Porque todo lo que ponga en entredicho, todo lo que vaya en contra de las políticas que ellos pregonaron, la libertad absoluta del mercado, la supremacía de los más fuertes, la imposición de políticas económicas que permiten el latrocinio, distintas formas de corrupción, incluida las financieras generando fugas de capitales como sufrió la Argentina, toda política que venga a interponerse en ese camino ellos la tildan estatista y se enervan ante la evidencia que por ejemplo, en la Argentina, el 80% de la población cree necesario en que se ponga un impuesto del 1% a los más ricos. Esto les pone los pelos de punta. Les eriza la piel que en España, después de tantas décadas de atacar a los gobiernos por estatistas, a la socialdemocracia, a la izquierda, hoy de nuevo están reverdeciendo ideas que ellos pensaban habían logrado convertir en materia fósil. Esto es lo que explica el reverdecer de un discurso tan reaccionario.

E.G.: Estamos en cuarentena administrada, con nueve provincias flexibilizadas, bajo el control y la responsabilidad de los gobernadores, eso promete una moderada reactivación, pero los sectores más pobres de la Argentina son quienes más están sufriendo las consecuencias de la pandemia, porque la pasan en situaciones verdaderamente complicadas, mucho más complicadas que las nuestras. Le parece que habrá que tomar medidas adicionales. Los movimientos sociales dicen que necesitan una mayor afluencia de fondos, sobre todo alimentos.

H.Y.: Creo que sí. Creo que todo el esfuerzo que se haga va a ser poco, porque a medida que los días transcurren, se multiplican las necesidades, se abren nuevos focos de necesidades. Las Pymes, las empresas cooperativas, las recuperadas, cubrir los salarios de los sectores que en este momento están con una actividad prácticamente nula. Creo que en ese sentido la demanda de más recursos del Estado tiene que ir acompañada de propuestas concretas, para que el Estado pueda hacerse de esos recursos y no podemos dejar de pensar que si hay sectores que acumulan fortunas personales y riqueza, hay que avanzar en la imposición de un gravamen. Y no podemos de poner en la agenda que a la salida de esta crisis, de dónde van a provenir los recursos para definitivamente poner en marcha otra vez el aparato productivo. Esto va a significar en la Argentina, discutir políticas públicas, normas legales, acciones que le pongan coto a la especulación financiera, a la permanente fuga de capitales, a todo lo que ha significado tener y prohijar una cultura parasitaria de los sectores que en lugar de invertir se llevan la plata fuera de la Argentina. Hay que comenzar a pensar en un país que vuelque recursos para poner en movimiento el aparato productivo, para generar una especie de epopeya que convoque a los sectores populares, a la obra pública, para terminar con la idea de que la Argentina sólo puede vivir de la mano de las políticas exportadoras. Hoy llegó el momento de volver a pensar en el consumo interno, volver a pensar en la producción nacional.
Los países van a cerrar sus puertas. No va a ser la misma realidad que teníamos en ese mundo globalizado donde las multinacionales imponían las reglas de juego. En ese sentido hay que pensar con una mirada muy amplia, como muy bien lo plantean los movimientos sociales, pero hay que construir una agenda que haga que esos pedidos de una demanda justa, tengan la posibilidad de convertirse en políticas reales.