El problema es la concentración de la riqueza, los especuladores y fugadores, ¡Nunca el pueblo!

Los argentinos y argentinas padecemos una profunda crisis social provocada por el gobierno neoliberal de Macri y por los efectos de la pandemia en la producción, el consumo y la distribución de la riqueza.

Desde el Frente Barrial CTA no nos sentimos cómodos con declaraciones de funcionarios de nuestro gobierno acerca de que la protesta social debe limitarse y su expresión "es un apriete a los argentinos".

Consideramos que no son los trabajadores ni las organizaciones populares los que extorsionan.

Extorsión es lo que realizan el FMI y los sectores financieros cuando ponen condiciones a la negociación de la deuda que sus socios locales fugaron.

Extorsión es la que realizan los medios hegemónicos cuando provocan en la sociedad el odio de pobres contra pobres.

Extorsión es la que aplica la mafia judicial manteniendo presos y presas políticas, mientras Pepín Rodríguez cumplió un año de prófugo.

Extorsión realizan los dueños de los oligopolios de alimentos cuando nos quitan el pan de nuestra mesa y el futuro a nuestras familias.

Desde el Frente Barrial CTA estamos comprometidos con este tiempo que ayudamos a parir en la resistencia desde el 2015. De ninguna manera queremos que se reinstale ninguna expresión de la derecha. Es por eso que el próximo lunes 11, estaremos en Plaza Constitución, vendiendo pan a $150 y denunciando a los concentradores y especuladores en alimentos, que son los que más ganan en la crisis, mientras la mayoría pierde poder adquisitivo.

Por lo tanto, cada día cobra mayor valor la protesta social. Protagonizamos importantes luchas en los 90 y en la resistencia contra Macri como para que escupamos nuestra historia.

Extorsión es lo que propone el gobierno de Larreta de sacarle beneficios sociales a los que protesten.

Que él lo haga, no nos asombra. Desde un gobierno popular que tiene como máxima el postulado de Evita de que “donde hay una necesidad, existe un derecho”, no nos parece y esperemos que haya capacidad de recapacitar y ponerse en el cuerpo y alma de quienes más necesitan.