Documento del Frente Barrial CTA-CABA

Las organizaciones sociales pertenecientes al Frente Barrial en la CTA-CABA queremos aportar nuestras posiciones sobre los tres grandes ejes del debate político nacional que atraviesan de una manera particular a la Ciudad de Buenos Aires.

Los tres grandes ejes del debate político nacional atraviesan de una manera particular a la Ciudad de Buenos Aires. La gestión de la cuarentena, el impuesto a las grandes fortunas y la intervención de Vicentin son las manifestaciones visibles de una disyuntiva cuya resolución delineará el futuro cercano de nuestro país e impactará en el territorio porteño.

A la sazón, el Jefe de Gobierno de la CABA, en cada uno de estos debates, ha tomado postura, por acción u omisión, en contra de los intereses de las mayorías. Es por eso que desde la mirada de las organizaciones sociales pertenecientes a la CTA-CABA queremos aportar nuestras posiciones en el presente documento.

1. Vicentin:

Además de garantizar la continuidad de las fuentes de trabajo, preservar los recursos de la banca pública y proteger a miles de pequeños productores agrícolas, la decisión del Gobierno Nacional ante el accionar delictivo de los dueños de Vicentin, como lo señaló nuestra Central en el marco de un amplísimo abanico de organizaciones del movimiento sindical argentino, se trata de un acto estratégico en medio una crisis como la que hoy estamos viviendo para preservar parte de la producción de alimentos del proceso de concentración y extranjerización. Esta decisión defiende desde el interés del pequeño productor hasta el bolsillo de los consumidores urbanos. Es decir, como sectores populares de una gran ciudad como Buenos Aires, como trabajadores y trabajadoras, como vecinos y vecinas que tenemos que adquirir nuestros alimentos en el mercado, también nos vemos beneficiados si el interés público regula la producción agrícola en lugar de dejarla librada a la lógica del más fuerte. Sin embargo, la inmensa maquinaria mediática intenta convertir en un ataque a la propiedad privada el intento de proteger el erario público y el bienestar general. Por eso desde las organizaciones que integramos el Frente Barrial en la ciudad, conscientes de que la pandemia ha agravado las situaciones de hambre y déficit alimentario, apoyamos la intervención estatal de una empresa que tomó deuda y fugó divisas para que unos pocos se beneficien a costa del empobrecimiento de las mayorías. El usufructo de la propiedad privada no habilita a infringir la ley ni a evadir la responsabilidad social.

2. Impuesto a la riqueza:

Los estados nacionales, en todo el mundo, enfrentan la necesidad de obtener recursos para proteger a los que menos tienen y reactivar la economía afectada por la pandemia. Lo más justo es que esos recursos provengan de los sectores más poderosos económicamente, de lo contrario, se distribuirá la miseria o se dejará a cada habitante librado a su suerte. A la vez, la recesión se extenderá en el tiempo y dejará como secuela la supervivencia de los más poderosos con sus nefastas y previsibles consecuencias: cierre de pymes, desempleo y concentración de la riqueza en pocas manos.

Es por ello que de la CTA impulsamos, a nivel nacional, el tratamiento parlamentario del Impuesto a las grandes fortunas. En la Ciudad esa redistribución progresiva no sólo es posible sino necesaria. Aquí, proponemos la imposición de gravámenes específicos que afecten un porcentaje de las ganancias de los sectores empresarios que mantuvieron o acrecentaron sus ingresos en medio de la pandemia. Este pequeño esfuerzo de los grupos más concentrados permitirá no sólo afrontar las inversiones en materia sanitaria y para los trabajos esenciales sino también atender a los actores económicos más castigados por la crisis como pequeños comerciantes, cuentapropistas, vendedores ambulantes y trabajadoras y trabajadores sin ingresos fijos.

3. El epicentro de la pandemia en Argentina:

La Ciudad de Buenos Aires fue, desde el comienzo, el principal foco de contagios de COVID-19 de nuestro país. Frente a ello desde la CTA-CABA bregamos en forma permanente por la aplicación de medidas preventivas con fuerte presencia del Estado para lo cual nos pusimos a disposición. Sin embargo, el gobierno de Rodríguez Larreta demostró no estar a la altura de enfrentar con seriedad las consecuencias de la pandemia. La crisis sanitaria se da en el marco de una política sistemática de reducción de la inversión en salud, educación y áreas sociales. Como sostiene un documento presentado por los sindicatos porteños ATE, UTE y AGTSyP, “la emergencia es un emergente de un problema estructural: la desigualdad en la Ciudad de Buenos Aires” que se evidencia en “la multiplicación de los contagios en las villas y barrios populares”. De acuerdo al informe, “la ausencia de respuestas al problema habitacional, sumado a la falta de agua y de medidas sanitarias adecuadas demostraron, nuevamente, que Rodríguez Larreta piensa una Ciudad sólo para los ricos”.

El vaciamiento y las carencias de infraestructura y recursos de los programas para la atención de niños, niñas y adolescentes, de los paradores para familias y adultos y de los hogares de la tercera edad dejó sin protección a todas las franjas etarias y sociales vulnerables en la jurisdicción. Larreta no sólo no tomó las previsiones necesarias para evitar que la Capital Federal sea el distrito más afectado por el COVID-19, sino que provocó la explosión de contagios con una actitud de desidia y abandono. Las medidas de prevención del coronavirus son una necesidad sanitaria y económica. Poner en riesgo la salud para aprovechar de modo oportunista y demagógico el lógico cansancio de la población es mezquino y corto de miras. Aunque Horacio Rodríguez Larreta se ocupó de construir una imagen de buen administrador, los millones que invierte para blindar su figura ya no sirven para ocultar sus fracasos. Son desastres que se repiten a lo largo de su carrera política y repercuten fatalmente en la sociedad desde su rol como Interventor del PAMI durante el primer año de gobierno de Fernando de la Rúa hasta su pésima gestión de la pandemia en la Ciudad.

Por todo lo expuesto, desde el Frente Barrial de CTA-CABA, exigimos:

 Ingreso de emergencia en CABA para los sectores de trabajadores que vieron reducidos sus ingresos: vendedores ambulantes, trabajadores de la vía pública, monotributistas, trabajadores de cooperativas, pequeños comerciantes, para no obligarlos a elegir entre el hambre o coronavirus.

 Impuesto extraordinario a aquellas empresas radicadas en el territorio porteño que hayan tributado por Ingresos mayores a 1500 millones de pesos en 2019.

 Volver a las restricciones de la Fase 1 de ASPO mientras se mantenga el pico de contagios.

 Garantizar la conectividad y recursos tecnológicos gratuitos para docentes y estudiantes que permitan la continuidad educativa a distancia.

 Aumentar la asistencia alimentaria tanto en comedores escolares como en organizaciones barriales mientras dure la pandemia.

 Consensuar toda reapertura de actividades económicas con los actores involucrados a través de las organizaciones de sus trabajadores cuya participación en la elaboración de protocolos sanitarios es indispensable.

 Otorgar nuevos subsidios habitacionales y beneficios de Ciudadanía Porteña a los afectados por la actual situación económica

Documento Frente Barrial CABA