Daniel Catalano: "Tenemos que encontrar un alivio económico que no estamos teniendo"

Nuestro secretario general adjunto de la CTA y titular de ATE Capital, Daniel Catalano, dialogó por la am 990 con los periodistas Pablo Caruso, Luis Pablo Giniger y Néstor Restivo, para el programa ‘Que vuelvan las ideas’.

Pablo Caruso: ¿En qué momento está la negociación de Trabajadores del Estado?

Daniel Catalano: No hay negociación. Se nos cita a firmar un acuerdo salarial entre el Estado empleador y UPCN y lo cierto es que nosotros venimos hace ya unos meses haciendo un planteo muy fuerte, y frente a la poca escucha que está habiendo, o no poder analizar lo que estamos planteando, el viernes terminamos con un paro y movilización para tratar que esa paritaria quede abierta y sigamos discutiendo con el gobierno.

P.C.: ¿Cuál es la oferta, si así se puede llamar, del gobierno?

D.C.: Avanzar con una de las cuotas que es del año que viene y dar una suma fija para diciembre. Y lo cierto es que la inflación que se calcula para este año es de un 99 o 100%, entonces tenemos que poder generar una discusión salarial que nos pueda contener con otra impronta. Entonces, la idea es movilizarnos y ver si podemos tener un ámbito de discusión distinto al que estamos teniendo.

P.C.: La discusión es por el monto, por un porcentaje de atraso que habría respecto a la inflación o por la manera de discutir o por un todo.

D.C.: Termina siendo por un todo. Porque nosotros pensábamos, lo que estábamos diciendo era que una suma fija, subiría el piso salarial y podría ser un aumento. Entendemos también que hay una crisis mundial económica, pero sabemos que la macroeconomía no está yendo mal, por lo que podría darnos algún tipo de solución. Tenemos salarios que están muy postergados. Si el gobierno no evalúa que puede dar una inyección de “guita” a los salarios más bajos, para poder generar una organización económica distinta a nuestras familias que es bastante angustiante. Llamémosle como sea pero lo que tenemos que encontrar es un alivio económico que no estamos teniendo.

P.C.: Es cierto que en el Estado es difícil porque hay mucha contratación irregular. Es difícil como en otros gremios, para decir, este es el salario promedio de un recién ingresado a trabajar en el Estado, pero ¿hay una referencia para entender lo atrasados que están los salarios en la Ciudad?

D.C.: Nosotros tenemos un salario promedio que es de $80.000. Con eso es imposible. Una familia tipo necesita $130.000 para poder estar en una situación donde no tenga una agonía económica. Ni siquiera estamos hablando que la pase bien. Un 20% de nuestro salario se va en la movilidad para ir a trabajar. Eso hace que todo sea muy difícil. A vos después te queda un 80% para pagar el alquiler, para poder comer, organizar tu vida. Tenemos que encontrar una solución. Personalmente, yo con 30 años de antigüedad, con categoría profesional, mi salario es de 110.000 pesos. De verdad se hace cuesta arriba. Esto le pasa a la mayoría de los compañeros, que tienen que buscarse otro trabajo, dar clases a la noche, otro tipo de actividad que sea compatible con tus tareas para garantizar tu supervivencia.

P.C.: ¿Cómo estás viendo la discusión hacia adentro del movimiento obrero, no sé si querés puntualizar respecto a lo que Pablo Moyano anuncia en referencia a su disconformidad con la CGT, en el medio está la discusión si una suma fija y cómo se lleva eso con las paritarias. ¿Cómo englobás la discusión? Porque una discusión de trabajadoras y trabajadores del Estado o de cualquier otro gremio en un contexto en el cual vos tenés una CGT planchada, es más complicado llevarlo adelante.

D.C.: No hay una CGT planchada. Creo que hay una CGT que tiene toda una intencionalidad política con lo que está haciendo. Una CGT que le pide mano dura al gobierno en el conflicto del Neumático.
En lugar de enojarte con las multinacionales, te enojás con el sindicato porque no responde a vos. Hay toda una definición política categórica. Hay una multinacional que la levanta en pala y los obreros quieren ganar unos mangos más, así ganaran muchísima más guita. No podés demonizar a los trabajadores porque toman una medida de fuerza para mejorar sus salarios.
Van a una reunión a Olivos y no solamente le piden mano dura al Presidente, sino trasladan el 17 de Octubre a Tucumán, cuando nosotros sabemos que tenemos que hacerlo acá para bancar a Cristina que tuvo un ataque terrorista para eliminarla, que se está planteando una movilización enorme para el 17 de Octubre y la tiran para Tucumán. Cuando no hicieron paro el mismo día que le gatillaron a Cristina en la cabeza, habría que haber hecho un paro general. No lo hacen, postergan la discusión para 24 horas después y ese día discuten juntarse cinco días después y no se juntan.
La verdad es que hay una definición que muestra cómo están jugando. No están jugando de manera simultánea con el movimiento obrero. Que Pablo se vaya o se quede para mí no es un dato de color, es un dato importante porque habla también de un fastidio y de no quedarse en un lugar de derrota institucional o de que institucionalmente te apliquen todo el tiempo una institucionalidad de mayoría de un sindicalismo que está viviendo en otro país.
Para mí estamos en un problema. Ellos no reaccionan y no generan una situación donde podamos tener un abrazo colectivo. Lo que viene no está bueno. Estamos atravesando un programa de ajuste. La macroeconomía va bien, pero la microeconomía no controla los precios. Cuesta mucho ganarle a la inflación, el salario deprimido. Tenés a la Embajada yanki dando vueltas por todos lados. En muchos años, es la primera vez que hay un embajador de Estados Unidos hablando con todo el mundo.
Bueno, distintas situaciones que se están dando que son preocupantes y responden a una situación de un modelo de país que quiere penetrar con fuerza en la Argentina, sobre todo en este momento con elecciones el año próximo y el movimiento obrero hoy lamentablemente está siendo funcional a todo esto.

Luis Pablo Giniger: Por este escenario que vos describís, las diferencias que existen dentro del movimiento obrero, suele plantearse que siempre es mejor la unidad, que en todo caso estando juntos se pelea con más fuerza. Vos formás parte de una Central de trabajadores, que en un momento decidió que la CGT en determinado momento estaba agotada y conformó la CTA que luego también tuvo sus diferencias internas. ¿Cómo evaluás en este momento la posibilidad que exista una ruptura de la CGT y se conforme otra instancia más dentro de los agrupamientos de los distintos gremios? Cómo lo ves en este momento. Así como lo hizo la CTA en los 90, que pasaría ahora con una ruptura posible de la CGT.

D.C.: Nada, no pasaría nada. Al principio del mandato de Alberto, allá cuando comenzó la pandemia en la CTA votamos volver a la CGT y la CGT no quiso. No generó ninguna instancia donde poder mantener la unidad programática de lo institucional. Lo importante es que haya unidad en el movimiento obrero que no es lo mismo que la unidad en el sindicalismo.
Hay instituciones que tienen miserias propias y tipos, en su mayoría tipos que tienen mezquindades, que se miran el ombligo, y que determinan desde un lugar de mucha distancia con la base, de qué manera seguir. A mí no me preocupa que Pablo arme una nueva institucionalidad. Lo importante es que se pueda seguir consolidando nuestro trabajo con Pablo, con el Smata, con los compañeros Curtidores, con los compañeros Gráficos, con la compañera Vanesa Siley de Sitraju, de Judiciales. Hay un sindicalismo dentro de la CGT que es combativo. Es con el sector que resistimos durante el gobierno de Mauricio Macri. Si esto está en sintonía para mí está bárbaro. Nuestra base se conoce, estamos muy atentos a cada cosa que va pasando y tenemos un nivel de solidaridad enorme.
Que Abel Furlán esté entrando a la CGT con la impronta de una situación nueva en lo institucional, también es buenísima. Creo que una fractura institucional no significa una fractura del movimiento obrero y creo que en todo caso se van a abrir más mesas de discusión para resolver de manera colectiva.

Periodista: Daniel, dijiste que ayer la CGT le fue a pedir mano dura al Presidente respecto del conflicto en el Neumático.

D.C.: Hoy en los medios de comunicación se habló de eso. No fueron a pedirle que los laburantes sigan ganando. A mí me preocupa. Sé lo que es la mano dura entre la patronal y los trabajadores. El Ministerio de Trabajo tiene que ser árbitro. Debe llamar a las patronales y decirles que hay que resolver los salarios. Y lo cierto es que no está pasando esto. No vaya a pasar que se termine de demonizar el tema del movimiento obrero porque quienes están al frente del conflicto, no son de mi espacio político. Tampoco son del mío. Pero les tiene que ir bien, no les tiene que ir mal. Sería un mal augurio si perdemos estructuralmente la discusión frente a una multinacional. Hay que apoyar a los compañeros para que esto se pueda resolver.

P.C.: Acaba de decir el gobierno en función del no acuerdo entre sindicato y empresas que va a liberar la importación de neumáticos.

D.C.: Es algo que está faltando. Pero no está faltando desde ahora. Ya venía pasando. Veíamos en los medios de comunicación cómo muchos compañeros, compañeras, cruzan y van a comprar a Bolivia, hace tiempo. No tiene que ver con el conflicto, tiene que ver con los precios.

Periodista: Mencionaste el rol del Ministerio de Trabajo. Sabemos que el ministro Moroni es muy reticente a hablar, como tiene que ser el que genere el equilibrio entre capital y trabajo, cualquier definición que dé puede obturar los procesos de paritarias permanentemente. ¿Coincidís con eso? ¿Cuál tendría que ser el rol del Ministerio de Trabajo y si lo está cumpliendo o no?

D.C.: Tendría que intervenir la empresa para que directamente se pueda resolver. El problema acá es que nadie quiere jugar a ser Perón. Vos representás a un gobierno popular que tiene que defender los intereses de los trabajadores. Lo cierto es que la empresa no tiene pérdida, déficit, no tiene un problema de caja. La empresa es multimillonaria, riquísima y se enriqueció muchísimo más. Lo que tenés que hacer ahora es apretar a la empresa para que pueda llegar a un acuerdo con los trabajadores, que se generen más puestos de trabajo.
No creo en esas posiciones de árbitro. Vos defendés a la gente que te vota. Respondés a un proyecto político de país. Entre eso y la multinacional, tus compañeros. Juan Domingo Perón salió del ejército pero después terminó siendo ministro de Trabajo, desde ahí generó políticas reales para que existieran conquistas sociales y de hecho pudo desarrollar un país totalmente distinto. No es que tenés que cumplir un rol en el que no pase nada.
Acá, con otros ministros, fue diferente. Preguntaban, qué pasa, cómo se resuelve esto. Mirá Tomada. Se hacían cargo y lo resolvían.

Periodista: Te llevo a otro tema. Mencionaste que también se habló entre los representantes que fueron de la CGT respecto a la posibilidad de hacer el acto del 17 de octubre fuera de la Ciudad de Buenos Aires. Quiero preguntarte en qué está la construcción de un acto de apoyo a Cristina, en contra a cómo se está llevando adelante el juicio, en contra del atentado. En qué etapa está todo eso.

D.C.: Supuestamente no movilizábamos el viernes que declaró ella para poner todo el 17 de Octubre, y hoy amanecemos con un 17 de octubre en Tucumán. Salvo que vayamos todos a Tucumán, acá lo que hay que hacer es reventar Comodoro Py o la Plaza de Mayo. No podemos dejar pasar que ese día. Si es algo que se viene construyendo, trabajando, habrá que armar una mesa, que los compañeros de la CGT vayan a Tucumán y nosotros, como movimiento obrero, con las organizaciones sociales, partidos políticos, tendremos que ganar la calle en Capital Federal. Habrá que sentarse a diagramar un esquema para avanzar, para conseguir la masividad y darles respuesta a nuestra compañera.

Periodista: ¿El consenso mayoritario de las organizaciones coincide con vos?

D.C.: No tengo idea. Lo que sé es que no se esperaba que vayamos a Tucumán. Nosotros queríamos ir todos el viernes y se planteó esperar al 17 para poder hacer un esfuerzo enorme, mostrar masividad. Creo que eso va a seguir caminando. Seguramente habría reuniones en estos días para articular, pero bueno, el 17 de octubre no hay que regalarlo a los que lo hicieron el 18.
El 17 de Octubre es del movimiento obrero, es del pueblo, es del peronismo, del kirchnerismo y Cristina necesita tener una nueva demostración de apoyo. Estamos viendo que no eran cuatro idiotas que se les ocurrió hacer una maldad, sino que hay una organización detrás que está planificando cómo exterminar a nuestra líder. Entonces bueno, no es joda. Y hay que poner a lxs compañerxs en situación de autodefensa y hay que defenderla a Cristina.